Como he escrito antes, una parte muy importante de la preparación para intentar un cruce del Canal de la Mancha es la aclimatación al frío. De hecho la mayor parte de los nadadores que abandonan un intento de cruce es por hipotermia. En algún lugar leí algo que me pareció muy simpático: en Dover los habitantes están acostumbrados a ver a cientos de nadadores que intentan cruzarlo cada año y para muchos con mirarlos de arriba a abajo para ver su complexión -robusto o delgado- es suficiente para formarse una opinión de si podrán lograrlo o no. Sin embargo, no solo con el entrenamiento físico y con subir de peso es suficiente, también es importante acostumbrar el cuerpo al frío. Esto puede resultar particularmente difícil para quienes no vivimos en países donde los inviernos son fríos.

Hace varios meses compré un termómetro de los que se usan en las albercas, para poder medir el agua donde nado y, con esto, ir conociendo como “se siente” a diferentes temperaturas. Al principio me sorprendió ver que en la Ciudad de México el agua “al tiempo” (la que sale de la llave o la de una alberca exterior sin calefacción) esta aproximadamente a 20 grados centígrados durante el invierno (en verano llega a subir a unos 22C). ¡No me lo hubiera imaginado! Pensaba que era mas fría.

Cuando escuchamos de agua a 20ºC generalmente no nos suena particularmente fría porque solemos asociarla con la experiencia que tenemos de la temperatura ambiente. A 20C la temperatura ambiente puede ser cómoda, sin embargo, el agua a esa misma temperatura la siente muy fría la mayoría de las personas.

La transferencia de calor es el paso de energía térmica de un objeto con temperatura mas alta a otro con temperatura mas baja. Cuando nuestro cuerpo tiene una temperatura mas alta que el medio (aire o agua), pierde calor y cuando el medio es mas cálido, absorbe calor. La cantidad de calor que se mueve entre el cuerpo y el medio y la velocidad a la que sucede (ambos son importantes para la sensación de calor o frío que sentimos) depende de que tan buen conductor es el medio. El agua se siente mas fría porque es un mejor conductor. Cuando te metes a una alberca a 20ºC el calor de tu cuerpo escapa mucho mas rápido que si estas en aire a 20ºC. Como el agua toma mas calor de tu cuerpo y mas rápido, se siente mas fría.

Aunque me baño siempre con agua “fría” desde hace mas de un año, el agua que sale de mi regadera está mas caliente en invierno que la del Canal en verano. En Sport City Samara Sta Fe., donde entreno 2 veces por semana con el equipo de Nora Toledano, el agua en las regaderas sale un poco más fría en esta época: unos 18ºC. Aún así no llega a estar como la del Canal de la Mancha que en agosto ronda los 15-17ºC! Por lo tanto es buena idea aprovechar cualquier oportunidad que tenga para probar agua a temperaturas mas bajas.

Durante las vacaciones de año nuevo tuvimos la oportunidad de viajar por Turquía. Cuando planeamos las vacaciones habíamos visto que Turquía es fría en invierno pero, según los promedios, esperábamos encontrar temperaturas ambiente de unos 10 o 15ºC. Sin embargo esas semanas fueron especialmente frías y encontramos temperaturas alrededor de los 0C. El 1o de Enero llegamos como a las 10 de la noche al hotel Ayasoluk en Selçuk, cerca de Efes -la antigua ciudad Griega-.

Lo que quiero escribir no es sobre el viaje sino sobre la alberca de ese hotel. La habitación que nos dieron daba al patio y tenía una ventana-puerta frente a una pequeña alberca de unos 8 x 6 metros. Seguramente durante el verano la alberca es maravillosa para refrescarse y los huéspedes deben usarla mucho pero en invierno nadie la usa. En cuanto la vi, vi una oportunidad de probar un chapuzón en agua muy fría. No había forma de nadar porque es una alberca pequeña pero como es descubierta, no tiene calefacción y la temperatura ambiente estaba en unos 0C, estoy seguro que es el agua más fría, donde pudiera sumergirme, que he tenido cerca en mucho tiempo.

Durante el viaje estuvimos en algunas ciudades y en todas hacía frío: en Chicago e Istanbul la temperatura ambiente era de -2C a 4ºC. Como parte de la aclimatación, cada mañana me bañé con agua fría. Cada baño era difícil, mi primeros con agua tan fría. Literalmente duele el cráneo, la cara y el resto del cuerpo cuando cae el agua. ¡Qué lástima que no llevé termómetro al viaje, no vuelvo a viajar sin él! Según investigué después, la temperatura del agua de llave promedio en Chicago es de 12ºC. (53.9ºF) así que puedo suponer que en invierno estaba seguramente a unos 10ºC. Muy fría. Claro que no es comparable bañarse en regadera donde el agua cae y solo escurre sobre el cuerpo, y donde puedo quitarme fácilmente del chorro, que poder sumergirme completamente en una alberca. Supuse que debía ser muy diferente. Lo es.

Volviendo a la alberca del hotel, poco después fuimos al restaurante donde pregunté al encargado si sabría la temperatura o si tenía termómetro; desafortunadamente ninguna de las dos resultó afirmativa. Lo que si me dijo -viéndome con cara como si estuviera yo loco- es que que bueno que le avisé que me pensaba meter en la mañana porque a las 7am le ponía los químicos ya que nadie la usaba en estos meses; quedó en que los pondría mas tarde.

Estando allá pensaba que el agua de la alberca estaría a unos 5 o 6ºC -como la temperatura ambiente- pero ahora que investigué veo que no llega a bajar tanto. Seguramente debe haber estado en unos 10 a 12ºC.

En fin… ¿que tal el chapuzón? La entrada al agua es impactante. La piel arde (parecido a lo que se siente tras un manotazo) solo que es en todo el cuerpo y ¡al mismo tiempo! Se vuelve muy difícil -prácticamente imposible- respirar de forma normal porque no se puede retener el aire. Como si el entrar te lo sacara todo y lo único que intentas, inconscientemente, es jalar aire. ¡Pero no puedes retenerlo! Intentas respirar una y otra vez y solo logras jadear, corto y superficial. Después de unos segundos me salí, impactado de lo que acababa de sentir. No para dar por terminado el intento, sino para retomar aire y valor e intentar aguantar mas tiempo.

La respuesta física inicial al entrar en agua fría se conoce como golpe de frío y dura de 1 a 3 minutos. Es un impacto fuerte durante el cual suceden 3 cosas: primero, la persona toma involuntariamente una bocanada de aire, grande pero superficial. Esto puede ser peligroso si la cabeza esta dentro del agua porque es un riesgo de ahogamiento. Segundo, comienza a jadear porque no puede retener el aire pues los músculos del pecho se han contraido. Y tercero, como las venas de toda la piel se constriñen, la presión arterial sube de golpe porque el corazón debe bombear con mucha mas fuerza para mandar sangre a todo el cuerpo. Este último puede ser peligroso para personas con problemas cardíacos.

En el libro Esenciales para sobrevivir en el mar, sus autores escriben: “El descenso repentino de la temperatura de la piel en agua fría representa uno de los más fuertes estímulos que puede recibir un cuerpo.”

La experiencia es increíble. Hace algunos años no me hubiera si quiera imaginado que haría algo así. Ese día si tomé el valor suficiente para volver a meterme al agua y permanecí dentro por varios minutos. Cuando salí mi piel estaba tan roja como si me hubiera asoleado horas sin protección. Y aunque afuera la temperatura ambiente estaba a 0ºC, no sentía nada de frío, mas bien parecía que una onda de calor recorría todo mi cuerpo.

En diferentes partes del mundo celebran, normalmente en año nuevo, algo llamado “Polar Bear Plunge” donde cientos o hasta miles de participantes entran en algún cuerpo de agua muy fría, ¡definitivamente una forma intensa de recibir el año nuevo!

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