El sábado 25 de Julio (justamente hace una semana) se llevó a cabo el evento SWIM Across the Sound. Es un gran reto para los participantes que intentan nadar de Port Jefferson en Long Island, NY a Bridgeport, CT a través del Long Island Sound. Son 15.5 millas (25 kms) en un mar que tiene condiciones muy variables, nada tranquilas.

Es un evento altruista, los participantes nos comprometemos a recaudar donativos en beneficio de la causa. Además, cientos de voluntarios donan también su tiempo, esfuerzo y recursos para acompañarnos. Este año participamos 4 nadadores en solo, 4 relevos de dos personas y 20 relevos de 4 a 6 integrantes, acompañados por decenas de embarcaciones y cientos de personas que nos cuidan y guían durante la travesía.

Además del reto personal que representa una hazaña como esta, sucedieron muchas cosas que me abrieron los ojos a mucho mas. St. Vincent’s Medical Center Foundation ha recaudado fondos por mas de 20 años para apoyar a pacientes con cancer que no cuentan con seguro médico o les es insuficiente. ¡Han recaudado casi 2 millones de dólares! La ayuda que brindan llega muy muy lejos y a muchas personas y gran parte de ellos son de la comunidad hispana y también niños. Como nadador en solo me comprometí a conseguir US$1,500. Al día de hoy ya casi los junto. Si gustas apoyar por favor da click aqui.

Estoy mas que agradecido por esta experiencia. Fue un gran reto que quizás hasta decía fácil; una vez ahí es diferente. Conforme pasan las horas el mar se va quedando con la fuerza física y el calor corporal, pero a cambio da algo hermoso: la fuerza de la determinación. Esa es la que nos lleva a la meta. Terminé el nado de 25km con un tiempo oficial de 9:26:55.

Viví varias cosas que aún hoy, una semana después, no acabo de digerir. Los dolores ya casi desaparecieron completamente, la irritación de la piel y boca por el agua salada ya no las siento. Todo empieza a volver a la normalidad. Aunque ya estamos de vuelta a casa, cuando revivo la experiencia en mi mente, la emoción y satisfacción siguen vivas. Me sale una sonrisa y se me llenan de lagrimas los ojos.

Agradezco de forma muy especial a quienes tomaron parte. Muchas gracias a quienes hicieron un donativo a St. Vincent’s en apoyo a mi nado… en verdad, ¡mil gracias! Muchas gracias a Nora Toledano, mi coach por poco mas de un año, quien a planeado el entrenamiento que ¡va dando frutos! Gracias por ir hasta allá. (Por algo el mundo así conspiró.) A quienes apoyaron el nado en la lancha: Kevin Blanco capitán del barco, Brian Sager en el apoyo medico (ambos perdieron a sus padres por cancer y donaron su tiempo y esfuerzo para acompañarnos) y a la observadora de SWIM Across the Sound que certifica el nado.

A mis papas quienes no dudaron en ir y que con tanta emoción nos acompañaron en el viaje, el ferry, en la salida y en la meta. Al principio con una sonrisa de preocupación y al final con una gran sonrisa de alegría. A mis tíos que desde hace meses estuvieron atentos y que pudieron estar ahí también.

A Rodrigo Alegre, mi mayor agradecimiento y respeto. Todos los papeles en uno: complice, apoyo, amigo, ejemplo, compañero de vida. Tantas y tantas cosas que hemos pasado y seguiremos pasando. El apoyo invaluable, las palabras de aliento, la comida, los mensajes a través del pizarrón, la sonrisa que me dice “¡vamos!” y un sinfín de cositas y cosotas, no solo en el nado, antes y después, sino siempre. No por nada son ya tantos años.

Muchas gracias!

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