Qué día tan dulce. Llegué a tiempo, tardísimo. A tiempo porque salí a las 7:25 y puse Wase para ver cuánto me iba a tardar en llegar a Samara; me indicó una hora estimada de 7:51, así que avisé a mis compañeros que iba a llegar como a las 8 am. Llegué a la alberca exactamente a las 8. Tardísimo porque la clase era a las 7:30.

Cuando llegué me dijo el coach que supervisa la alberca (qué falta de atención la mía, no me acuerdo de su nombre; me propongo concentrarme más para conocer a todos por nombre) que estaban terminando el afloje, que debían llevar unos 500 metros. Vi que Nora estaba nadando también. Solo me dio tiempo de hacer un breve calentamiento de 150 mts. mientras terminaban y enseguida me uní a ellos para la serie principal. Nadamos Nora, Mariel, Edith, Armando, Juan Pablo y Queta, que vino a visitar. Para mí fué el último nado de este año con el grupo de Samara.

La serie no la había leído y como apenas estaba llegando, no escuche la explicación. Así que sin, saber bien que estaba haciendo, empecé a nadar siguiendo al grupo, suave para acabar de aflojar.

Eran 10 x 200 m. crol; 4 al 70%, 3 al 75%, 2 al 80% y 1 al 85%. Seguramente en las primeras estuve por encima del FC sugerido, no suelen nadar despacio. Entre paradas pregunté qué estábamos haciendo y por ahí de la mitad de las de 75% entendí de qué se trataba y pude hacerlo mas o menos como debía ser.

Padrísimo final. Cuando terminamos, los demás aflojaron un 200 para terminar. Yo me dispuse a hacer lo que me había faltado. Sacando la cuenta, faltaban unos mil metros: 8 x 50 antes de la serie principal mas el afloje inicial y el final. Nora me preguntó si mejor me apetecía hacer 1,000 de corrido. Acepté. Edith, que hace triatlón, me preguntó que si de verdad prefería hacer un mil seguido que en partes. La verdad si.

Me dio mucho gusto hacerlo así y más aún porque por ahí de los 200 m. se unieron, Nora y Mariel, cada una en un carril. Nadamos el resto de los mil metros los 3, juntos y a un mismo paso. Quizás suene un tanto ridículo, pero la verdad fue muy emotivo. Además de que era el último nado en “equipo” del 2015, también por el honor de poder nadar hombro con hombro junto a dos personalidades de la natación de nivel internacional. ¡Que afortunado!

Me tomó más tiempo salir de Sport City porque aproveché para cortarme el pelo. Cuando pasé por la cafetería me encontré a Nora, Mariel y Queta desayunando. Me invitaron a sentarme pero mi desayuno iba a ser un sándwich “para llevar”. Lo que si es que aproveché para preguntarles si conocían a alguien con quien pudiera nadar en Acapulco. Pensaba llamarle a Salvador Escoto, porque sé que conoce a mucha gente allá, para pedirle que me recomendara a alguien con quien nadar mañana que vamos a ir. Entre tres nadadoras, por supuesto, también conocen a alguien… las tres. En seguida Queta sacó su telefono, hizo una llamada y en 2 minutos ya tenía con quien nadar: Raymundo.

Listo. Hora de partir, ya me tengo que ir. Mariel me había dicho durante el entrenamiento, antes de los mil metros, que cuando saliera me sugería pasar por dónde está el cine y que justo al lado habían abierto una chocolatería muy buena. Mariel ha insistido mucho en que coma todo lo que pueda para subir de peso, hasta dice que ella va a ser mi nutrióloga. Ya cruzó El Canal (entre muchos otros nados) y me asegura que estoy “muy flaquito” y que así no voy a poder. Lo sé.

Se levantó de pronto y me dijo: ‘Vamos por los chocolates, te acompaño’. Así que me despedí de Nora y Queta y nos fuimos en misión de engorda.

Justo antes de la entrada al cine de Samara hay un paraíso para el pecado: Xocolat by Picard. Para quien necesite subir unos, digamos, 15 kilos en 6 meses, como yo, es El Paraíso. Ahí Mariel me ayudó a escoger 4 cajas: pretzels cubiertos de chocolate, enjambres y alegrias de chocolate con y sin azúcar. ‘Prueba las dos a ver cuál te gusta mas, al fin que tienen casi las mismas calorías’. Salí de ahí con una gran bolsa de diferentes versiones de chocolates. Mas tarde, después de mi fruta y sándwich de desayuno “para llevar” abrí la caja de enjambres y… ¡no pude parar! Están buenísimos. Que bueno que tengo que engordar, lo siento por quienes no. 

No me gusta la idea de engordar para el reto de cruzar El Canal de la Mancha, aunque ya sé que es indispensable. Muy seguramente si lo hubiera sabido desde u. principio no me hubiera decidido a intentarlo, pero ya estoy en estas y no me voy a echar para atrás. Solo espero tener una fuerte fuerza de voluntad para volver a bajar; me imagino que dejar de comer después requiere otro tanto de esfuerzo. 

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