A las 7 en punto sonó la chicharra en la gasolinería donde estaban a punto de cargarme combustible. “¿Escuchó eso?”, me preguntó el encargado, “es el corte, deme unos minutos y ahora lo atiendo”.

15 minutos les tomó hacer el corte, los mismos que llegué tarde a la “clase”. Así que me uní a una serie ya empezada de 5×100 m. (que teníamos que hacer tres veces al 80-85% de nuestra frecuencia cardiaca, o sea: recio). Los primeros los hice suave, como calentamiento, pero ya para el tercer cien lo empecé a hacer como era. Esos cienes cansan.

Otra vez éramos muchos porque tenemos como 5 nuevos integrantes que están “probando” la clase. Uno es rápido (ex olímpico, según supe) y estuvo en un carril con los “rápidos”: Armando, Juan Pablo, el nuevo, Jorge y Ricardo. Yo estuve en el otro carril con los “no tan rápidos” como dice Nora. Ahí estaban los otros 4 nuevos y yo. Ahora si me toco ir al frente, jeje. Por allá, en el carril de los rápidos, estaban haciendo los 100’s a 1’30”, 1’25” y 1’20”. Por acá los estábamos haciendo a 1’40”. Un paso suficientemente rápido para yo ir al 80-85% de mi FC.

Lo tarde que llegué parece haberse multiplicado por 3 porque cuando eran casi las 9 aún me faltaban mas de 1,500 mts. (con el extra de los “canaleros” tenía que hacer 4,500 metros). Acabé en 4,250 y salí corriendo a bañarme para poder llegar a la oficina poco después de las 10. Así que quedé a deber 250 metros. Ya los pagaré el domingo, creo; aunque dudo mucho que haga una terrible diferencia no hacerlos. (No como ayer, que quedé a deber 1,500!! Ooops.)

Anuncios