Ayer tuve fiesta de cumpleaños. No de mi cumpleaños, ese es en Julio. Rodrigo festejó sus 39 y fue en Valle el festejo de “casi 40”. Después del triatlón (que tampoco hice, pero que seguí de cerca) y la fiesta, acabé durmiéndome después de las 2 de la mañana, así que el nado de hoy empezó tarde. Muy tarde porque antes hasta nos fuimos a desayunar. 

A las 2 pm en punto estaba listo para enpezar a nadar en el embarcadero de Santa Maria. Me siguió en kayak un niño que alguna vez antes ya me había acompañado. No me gusta ir con él porque por mas que le insisto que lo sigo, va atrás de mi. Hoy fue aún peor porque el vienta a esta hora estaba soplando fuerte y apenas podía avanzar cuando íbamos en dirección contraria a como sopla (me parece que sopla de poniente a oriente). 

Yo disfruté el nado. Para entonces ya no me dolía la cabeza como cuando desperté y ya habiendo desayunado tenía energía. Lo malo es que empecé a nadar justo 2 horas después de haber desayunado “fuerte” y todavía me sentía pesado y hasta náuseas me dieron. Por la parte del aire no me molesta, al contrario, me gusta. Si es mas complicado nadar que cuando el agua esta calmada pero con el viento representa un reto más interesante. Creo que el que no lo disfrutó mucho fue mi acompañante del kayak, espero no la haya sufrido mucho. 

Debía haber nadado 2 horas pero por cuestión de tiempo lo acabé en 1:30 (en realidad 1:23 y 4,250m.). Ya quedé con Nora que le debo media hora. 

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