Por la competencia de ayer (bueno, mas por la desvelada y algunas copas de vino en la fiesta de Cheke anoche) estaba decidido a no nadar y tomarme el día de descanso. Para las 10 am. ya me estaba entrando un sentimiento de culpa y para las 11 ya estaba seguro que debía ir.

No puede ser que si planeo nadar tanto dentro de 8 meses, hoy me limite solo por una competencia de solo 7 kms. y una desvelada hasta las 3 de la mañana. No, señor.

Por whatsapp le pregunté a Nora si opinaba que descansara o no (olvidé mencionar la fiesta, desvelada y ¡copas de vino!) y como me lo esperaba, me dijo que un afloje no me caería nada mal. 3000 mts.

Así que hice el entrenamiento del viernes que no había hecho por ser descanso para el Cruce Teques y que era, justamente de 3,000 mts. La parte principal era algo como: 1×400, 1×100, 1×300, 2×100, 1×200, 3×100 y así.

Me sentí mucho mejor cuando acabé que antes de empezar. Se me quitó el dolor de cabeza, estié rico los hombros y afloké el cuello que me dolía un poco del nado de ayer. ¡Que buena terapia post-fiesta!

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