Hace apenas tres días murió David Bowie. Casualmente, hoy me acompañó mientras nadaba. 

En la mañana hice algo de fuerza. Aún me falta  un plan de entrenamiento de fuerza “formal”. Mi “regalo de Navidad” -prometido desde mucho antes de diciembre por mi entrenadora- (un plan de entrenamiento en forma), ¡no llega! Me temo que quizá deba buscar otra opción… Por lo pronto hoy me inventé uno que no creo haya estado mal: ligas y mancuernas para hombro y biceps; pesa rusa para espalda baja y abdominales, lagartijas… Después a pasear a Manchas y a trabajar. 

En la noche fui a nadar… ¡con música! Mi regalo de Navidad (de Rodrigo) fueron una banda Garmi swim y unos audífonos Sony Walkman a prueba de agua

¡Nadar con música es toda una nueva experiencia!

Solía oír musica cuando todavía hacía bicicleta en el rodillo (hace mucho que ya no porque, pues… debo enfocarme en nadar) y lo disfrutaba mucho: me motiva y energiza. Con los nuevos audífonos hoy me pasó algo parecido. Aunque es más incomodo que usar unos fuera del agua (la música se oye mas baja y atrás del sonido del agua) en verdad es una agradable experiencia!

La segunda canción que sonó aleatoriamente (la primera apenas si la oí porque al principio tuve que hacer varios ajustes a los audífonos para poder nadar) fue Space Oddity, una de mis canciones favoritas y la única de Bowie que tengo en la música que grabé en los audífonos. La disfruté mucho. Después hubo otras varias y también algunas complicaciones con los audífonos que tengo que aprender  a evitar: tengo que ajustar la medida de las gomitas que evitan se meta agua y que se zafen y que si los golpeo con el hombro al bracear (sobre todo del lado derecho) los tengo que ajustar al terminar la vuelta. 

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